Del romance vivo




 No soy una de esas personas que se ha leído el mundo en libros, que ha leído distintos géneros para adentrarse más en el mundo literario.

 Cuando terminé el secundario mi idea era estudiar Letras, aunque mi sueño siempre fue corrección de estilo, pero al no haber carrera en la Universidad de Buenos Aires para ello, opté por Letras. Hice solo una materia y desistí, en esa época no me apasionaba tanto leer.

 Descubrí la lectura de la mano de JK Rowling, siendo que en el secundario no tuve una muy buena educación con respecto a la literatura, leía más por obligación que por placer, “El Cid campeador” “La celestina” “La vida es sueño”, etc, pero siempre me fascinó escribir. Mi mamá siempre me dijo “Para saber escribir tenés que leer” “Va’ fangulo” le dije, a mi me gustaba escribir y punto. Las madres siempre tienen razón, siempre tenemos razón, sépanlo.

 Un tiempo le quise dar una oportunidad a Jane Austen y su “Orgullo y Prejuicio”, mi mamá tiene una edicion del año 1961 y traducido para esa época, me aburrió, creo que leí dos capítulos y lo dejé.

 Pasé por Stephenie Meyer, Becca Fitzpatrick, toda lectura infanto juvenil, me enamoré del estilo y de sus historias, pero el nombre de Austen seguía retumbando en mis oídos. “¿Cómo puede ser que no me guste? Es el clásico de la literatura romántica”, o sea, ni siquiera leí “El principito”, otro clásico. Me enojaba conmigo misma por eso.

 Hace un par de semanas me puse un objetivo “¡Me voy a amigar con Austen!, esto no puede ser…” y pedí prestado el libro nuevamente.

 No puedo explicar con palabras exactas lo que me produce este libro en cada párrafo (y recién llevo leído un cuarto del mismo), no tiene comparación con Meyer o con ninguna otra autora. Con Austen vivís al lado de las hermanas Bennet y te enojás con su madre por ser tan pomposa y te reís con el Sr. Bennet y estás parada al lado del Sr. Darcy mientras lee. Vivís su día a día. Es increíble lo que me estaba perdiendo cuando me negaba a leerlo, aún estando en castellano antiguo.
  
 Ahora adquirí El principito, a la espera de que me enamore como hizo con todo el mundo en sus distintos idiomas. Y vamos por más, porque las madres siempre tienen razón.

Hasta la próxima!
Luc.

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